miércoles, 14 de enero de 2009

LA PSICOLOGÍA DE PLATÓN

LA ANTROPOLOGÍA


En nada Platón fue víctima de la basta psicología de las anteriores escuelas cosmológicas, en la que el alma era reducible al aire, fuego o a los átomos. El alma es distinguida netamente por él del cuerpo, es la posesión más valiosa del hombre y la principal ocupación de éste debe consistir en procurar que su alma tienda hacia la Verdad. En las Leyes define Platón al alma como un «principio autónomo» o como la «fuente de movimiento». Así pues el alma no es sólo un principio intelectual del pensamiento (mente) sino también el conjunto del carácter de una persona. (Vid., ampliación, Tilde, pág.23; y Echegoyen, pág. 52)


El alma y el cuerpo
Para Platón, el hombre es una unidad formada por cuerpo y alma. Sin embargo, esta unidad es accidental, algo así como la unión del jinete y el caballo o la nave y el timonel. Es lo que se conoce como dualismo antropológico. Además el alma tiene primacía sobre el cuerpo en el sentido de que es superior al cuerpo y debe gobernarlo. En el Timeo subraya como, a diferencia del fuego, el agua, la tierra o el aire que son todos visibles, el alma es una cosa invisible. Del mismo modo en el Fedón demuestra que el alma no puede ser un simple epifenómeno del cuerpo.

Con todo, aunque Platón afirma una distinción esencial entre el alma y el cuerpo, no niega la influencia que sobre el alma puede ejercer el cuerpo o a través de éste. En La República incluye entre los elementos de la educación verdadera la formación física, y rechaza ciertos tipos de música por su pernicioso influjo sobre el alma (Vid., Copleston, pág., 99).

Por consiguiente, aunque Platón habla en ocasiones como si el alma habitara tan sólo en el cuerpo y se sirviese de sus miembros, no debemos figurarnos que niegue toda interacción del alma y el cuerpo. Puede que no haya explicado tal interacción, pero hacerlo es, en todo caso, una tarea harto compleja. La interacción del alma y del cuerpo es un hecho evidente y ha de aceptarse: porque no se pueda explicar completamente, nada se gana con negarla o con reducir el alma a lo corpóreo.

Así pues el hombre estaría formado por (vid., apartado 2 y 3 del guión):

a) El cuerpo es la cárcel del alma, como la concha que lleva dentro la ostra (Fedro, 250 ). Está inclinada a la posesión de lo material, al mundo sensible, a los deseos, a las enfermedades, a las pasiones; impulsa a la guerra y a la violencia (Fedón, 66). Es, por lo tanto, una pesada carga de la que el alma debe liberarse poco a poco, de la que tiene que purificarse para acceder a la contemplación de las Ideas.
b) El alma, por el contrario, es superior al cuerpo, tanto ontológica como gnoseológicamente. Es principio de vida y de razón. Es lo que constituye nuestro yo, nuestro verdadero ser, frente al cuerpo que es sombra y apariencia. Su rasgo más característico es la racionalidad, la posibilidad o posesión de conocimiento, y en esto es inmortal y eterna.

El alma recuerda las Ideas contempladas anteriormente, según Platón relata en el Fedón (ver Texto 1), el alma preexistía en el mundo inteligible en el que estaba en estrecho contacto con las Ideas; tras su caída al mundo sensible, lo natural es que vuelva de nuevo a su estado anterior: el de conocimiento. Esto es lo que se conoce como anamnesis, es decir la ausencia de olvido, de lo que se deduce que el conocimiento es recuerdo, reminiscencia (ver Textos 1 y 2): el alma debe intentar escapar de las limitaciones sensibles y recordar esos conocimientos que se hallaban anteriormente en ella. Las Ideas son, pues, innatas y el alma debe recuperarlas por medio del conocimiento, recordarlas mediante la educación, que no consiste en llenar el alma de lo que no hay -como pretendían los sofistas-, sino una especie de re-aprehensión o recuerdo.

La unión alma-cuerpo es compleja, puesto que Platón recurre de nuevo al mito[1]: el alma desciende en un carro alado a la tierra, al mundo sensible, y se une a un cuerpo accidentalmente, en el que queda encerrado (ver Texto 3). Así, dos realidades dispares se ven obligadas a convivir durante la vida terrena: el alma es prisionera de las limitaciones y servidumbres del cuerpo. Por eso ha de luchar por salir, ir más allá; por eso el conocimiento es un largo y escarpado camino, porque las limitaciones materiales del cuerpo condicionan el alcance cognoscitivo del alma.

Claramente se detecta que el abismo aparece de nuevo y en perfecta correspondencia con el ámbito ontológico: el alma (que conoce lo inteligible) es radicalmente distinta al cuerpo (que "conoce" lo sensible), y éste le limita, le encierra. Las consecuencias de este dualismo radical se dejan notar en toda la cultura posterior, notablemente en la concepción cristiana del hombre, en Descartes, etc. La tradición que arranca con Platón hipervalora lo anímico, espiritual o ideal, frente a lo corporal, que es calificado como impuro y fuente de pecado o error.

Partes y funciones del alma[2]
En el libro IV de la República aparece la doctrina de la naturaleza tripartita del alma, que vuelve a aparecer en el Timeo (86-7) y que se dice Platón tomo de los Pitagóricos. Según se dice allí, el alma constaría de tres "partes" o tipos de alma. Según predomine una u otra "parte" se pertenecerá a una clase social y se poseerá un puesto en la polis con su correspondiente función ético-política. Las "partes" serían las siguientes (vid., también pág., 101 de Copleston):

a) "Parte" racional: es de naturaleza divina y está situada en el cerebro, es lo que distingue al hombre del bruto. Se ocupa del pensamiento y de la contemplación suprasensible de la verdad. Es el elemento más elevado, a diferencia de las otras dos partes que son perecederas. El deseo que le es propio es la pasión por la verdad: el Eros (contrapartida racional del Eros físico).
b) "Parte" irascible o vehemente: está situada en el tórax (tradición homérica), es inseparable del cuerpo (y, por tanto, mortal), y es fuente de pasiones nobles: el valor, la ira, la esperanza...
c) "Parte" concupiscible o apetitiva: está situada en el abdomen, es también mortal, y se halla inclinada hacia las pasiones y lo material.

El propio Platón utiliza el vocablo "parte" (méros), pero lo ponemos entrecomillado para indicar que se trata de un término metafórico, y que no hay que deducir de ello que Platón estuviese hablando de tres partes del alma materiales y extensas. El término méros aparece en el Libro IV de La República (444 b 3) y con anterioridad no empleo Platón el término, lo cual demuestra que Platón consideraba las tres "partes" como funciones o principios de la acción, y no como partes en el sentido material del término.

Sostenía Platón que el alma es inmortal, pero tan sólo gozaría de ello la parte racional tal y como lo enseña en el Timeo, de lo cual se derivaría que, como las otras partes son mortales y perecederas, entonces han de ser separables de la parte racional. Y todo esto de algún modo misterioso, o tienen que formar otra alma o varias almas diferentes. No obstante, en otro diálogo, el Fedón, insiste en la simplicidad del alma, por lo que debe referirse únicamente a la parte racional; si bien en los mitos se admite implícitamente que el alma sobrevive en su totalidad o, al menos, que conserva la memoria en su estado de separación del cuerpo.

Lo cierto es que no es el aspecto más claro de la filosofía de Platón, que, por otro lado, nunca elaboró del todo su psicología ni ensambló perfectamente el conjunto de afirmaciones que van apareciendo a lo largo de su obra. Desde luego, existen interpretaciones posibles, aunque puede concluirse sin contradicción que, a juicio de Platón, el elemento racional es el superior y tiene derecho a gobernar, a actuar como un auriga (ver Texto 3) por ser el más afín a lo divino.

Las clases sociales y el gobierno de la polis

Como ya se ha indicado, el tipo de alma se halla en correspondencia con la clase social a la que se pertenece, es decir, la disposición del alma configura y constituye un tipo de persona con unas características específicas que tienen unas funciones -y sólo ésas- en la polis (ver Texto 4). De esa manera, la armonía social queda garantizada: la polis se hallaría en una especie de perfecto equilibrio derivado de la perfecta maquinaria social en la que cada uno cumple con su cometido a la perfección a partir de una predisposición de raíces tanto anímicas como metafísicas.

No es posible distinguir en el mundo griego lo individual de lo colectivo, la ética de la política. Es por ello que Platón diseña un sistema filosófico cuya finalidad última es la fundamentación de lo social a partir de la naturaleza humana particular. Con otras palabras: los ciudadanos tienen una disposición anímica que determina su lugar en la polis. Sólo una ciudad en la que cada ciudadano cumpla adecuadamente su función será una buena polis, y, a su vez, ésta dará lugar a ciudadanos felices por su estructuración armónica.

Naturalmente, todos no pueden hacer lo mismo. En primer lugar, porque en una sociedad existen muchas necesidades, y nadie puede hacer frente a todas por sí mismo. En segundo, porque no todo el mundo está preparado para determinadas labores. En este sentido, Platón distingue tres grandes tipos de ciudadanos, cada uno con su función peculiar:
- Artesanos, encargados de la producción.
- Guardianes o guerreros, que se ocupan de la defensa.
- Gobernantes de la polis, cuya misión es la dirección de la ciudad.

La estratificación social propuesta por Platón sitúa en el escalón inferior a aquéllos que se ocupan únicamente de la producción. Por encima de ellos, los guardianes de la ciudad defienden a ésta y se hallan bajo las órdenes de los filósofos. Platón propone la figura del filósofo-rey, en la que convergen el poder y la sabiduría. O bien hay que dejar que los filósofos gobiernen o hacer que los reyes conozcan los principios rectores de la ciudad, esto es, las Ideas y el Bien en la cumbre de ellas (República, V, 473 d). Lo que está proyectando Platón es un proceso educativo que discrimine entre los que pueden ser gobernantes y los que no, lo cual conduce a un sistema de gobierno de corte claramente aristocrático. A la hora de decidir cuáles son las formas de gobierno preferibles, sitúa a la cabeza a la aristocracia (poder de los mejores), seguida por la timocracia (poder de los que tienen cierta renta y honor), la oligarquía (mandan los explotadores), la democracia (poder del pueblo) y, por último, la tiranía, degeneración de la democracia.

No es posible que gobiernen todos, como es característico en una democracia, pues todos no están igualmente preparados para ello, por lo que lo mejor es escoger bien a los que son susceptibles de ser educados, proporcionarles la formación adecuada y confiarles luego el gobierno de la ciudad, ya que sólo quien sabe lo que es bueno podrá tomar las medidas adecuadas para la sociedad, lo que es básicamente lo mismo que el intelectualismo moral propuesto por su maestro Sócrates.

Los productores no deben tener una educación especial, pero sí gozarán de ella los guardianes, pues su específica función (defender la ciudad de los invasores externos y de cualquier conflicto interior) así lo requiere. Tendrán, dice Platón en la República, un régimen peculiar y propio de vida, y estarán separados del resto de los ciudadanos, sostenidos por el estado, pero sin propiedad privada de ningún tipo ni familia.

De la clase de los guerreros saldrán los gobernantes, que serán los mejores de entre ellos. Los que poseen y ejercen el poder no lo hacen por el poder mismo: son los que conocen y ello es su justificación moral y social, pues sólo ellos saben lo que es lo bueno y verdadero. A ellos se les reserva una educación especialísima, que durará toda la vida, pues son la cumbre de la pirámide social, son los que, según el mito de la caverna, vuelven a la cueva para sacar de su error a los que confunden las sombras con las cosas físicas, y los que enseñan que hay conceptos, Ideas, que son aún más verdad, que son la verdadera realidad.


[1] Se ha hablado mucho del uso que Platón hace del mito. Podría decirse que el mito no es ahora prefilosófico, sino que aparece como complemento de la razón cuando ésta alcanza sus límites. Según opina F. Copleston, "hay que cuidar de no atribuir demasiado peso a doctrinas tales como la de la preexistencia del alma y la de 'reminiscencia'. Sabido es que Platón se vale a veces del 'mito' para dar una 'explicación verosímil', que no pretende que se tome con la misma exactitud y seriedad que los argumentos más científicos aducidos por él sobre tantos temas. Así, en el Fedón (114 d), Sócrates diserta a propósito de la vida futura del alma, y declara después explícitamente que no es propio de un hombre sensato el afirmar que estas cosas sean, con exactitud, tal como él las ha descrito" (Historia de la Filosofía, 1, p. 179).
[2] Seguimos en este punto el capítulo "La Psicología de Platón" del libro de F. Copleston: Historia de la Filosofía .Vol 1: Grecia y Roma, pp. 213-21.
TEXTOS COMPLEMENTARIOS


TEXTO 1 (Platón: Fedón, 75 c-76 a)

-En ese caso, según parece, por necesidad lo teníamos adquirido antes de nacer.
-Eso parece.
-Pues bien, si lo adquirimos antes de nacer y nacimos con él, ¿no sabíamos ya antes de nacer e inmediatamente después de nacer, no sólo lo que es igual en sí, sino también lo mayor, lo menor y todas las demás cosas de este tipo? Pues nuestro razonamiento no versa más sobre lo igual en sí, que sobre lo bello en sí, lo bueno en sí, lo justo, lo santo, o sobre todas aquellas cosas que, como digo, sellamos con el rótulo de "lo que es en sí", tanto en las preguntas que planteamos como en las respuestas que damos. De suerte que es necesario que hayamos adquirido antes de nacer los conocimientos de todas estas cosas. (…) Pero si, como creo, tras haberlo adquirido antes de nacer, lo perdimos en el momento de nacer, y después, gracias a usar en ello de nuestros sentidos, recuperamos los conocimientos que tuvimos antaño, ¿no será lo que llamamos aprender el recuperar un conocimiento que era nuestro? ¿Y si a este proceso le denominamos recordar, no le daríamos el nombre exacto?
-Completamente.
-Al menos, en efecto, se ha mostrado que es posible, cuando se percibe algo, se ve, se oye o se experimenta otra sensación cualquiera, el pensar, gracias a la cosa percibida, en otra que se tenía olvidada, y a la que aquélla se aproximaba bien por su diferencia o bien por su semejanza. Así que, como digo, una de dos, o nacemos con el conocimiento de aquellas cosas y lo mantenemos todos a lo largo de nuestra vida o los que decimos que aprenden después no hacen más que recordar, y el aprender en tal caso es recuerdo.

TEXTO 2 (Platón: Menón, 81 c-d)

Y ocurre así que, siendo el alma inmortal, y habiendo visto tanto lo de aquí como el Hades y todas las cosas, no hay nada que no tenga aprendido; con lo que no es de extrañar que también sobre la virtud y sobre las demás cosas sea capaz ella de recordar lo que desde luego ya antes sabía. Pues siendo, en efecto, la naturaleza entera homogénea, y habiéndolo aprendido todo el alma, nada impide que quien recuerda una sola cosa (y a esto llaman aprendizaje los hombres), descubra él mismo todas las demás, si es hombre valeroso y no se cansa de investigar. Porque el investigar y el aprender, por consiguiente, no son en absoluto otra cosa que reminiscencia.

TEXTO 3 (Platón: Fedro, 246 a-250 c)

Sea su símil el de la conjunción de fuerzas que hay entre un tronco de alados corceles y un auriga. Pues bien, en el caso de los dioses los caballos y los aurigas todos son buenos y de buena raza, mientras que en el de los demás seres hay una mezcla. En el nuestro, está en primer lugar el conductor que lleva las riendas de un tiro de dos caballos, y luego los caballos, entre los que tiene uno bello, bueno y de una raza tal, y otro que de naturaleza y raza es lo contrario de éste. De ahí que por necesidad sea difícil y adversa la conducción de nuestro carro. Pero ahora hemos de intentar decir la razón por la que un ser viviente es llamado mortal e inmortal. Toda alma se cuida de un ser inanimado y recorre todo el cielo, aunque tomando cada vez una apariencia distinta. Mientras es perfecta y alada camina por las alturas y rige al universo entero; pero aquélla que ha perdido las alas es arrastrada hasta alcanzar algo sólido en donde se instala, tomando un cuerpo terrenal que da la impresión de moverse a sí mismo, gracias a su virtud. Llámase ser viviente al conjunto de este ajuste entre alma y cuerpo, que recibe además la denominación de mortal. (...) La causa, empero, de la pérdida de las alas, que determina el que éstas se le caigan al alma, considerémosla. Es más o menos la siguiente.
La propiedad natural del ala es la de levantar lo pesado a lo alto, elevándolo a la región donde habita el linaje de los dioses, y de un modo o de otro es dentro de las partes del cuerpo lo que más ha participado de la naturaleza divina. Pero lo divino es bello, sabio, bueno y reúne cuantas propiedades hay semejantes. Con ellas precisamente se crían y crecen en grado sumo las alas del alma, mientras que con lo feo, lo malo y los vicios contrarios a aquéllas se consumen y perecen. (...) Mas cuando se dirigen [los dioses] a su festín a regalarse, caminar cuesta arriba por la cumbre de la bóveda que está debajo del cielo, precisamente por donde los vehículos de los dioses, que son por su equilibrio fáciles de conducir, avanzan con holgura, en tanto que los demás lo hacen a duras penas. Pues el corcel que participa de maldad es pesado, gravita hacia tierra, y entorpece a los cocheros que no estén bien entrenados. Allí precisamente se enfrenta el alma con su fatiga y lucha suprema. Las llamadas inmortales, una vez que han ascendido a la cumbre, salen afuera y se detienen en la espalda del cielo, y al detenerse las transporta circularmente su revolución, mientras contemplan las cosas que hay fuera del cielo.
En cuanto a ese lugar que hay por encima del cielo, (...) es en dicho lugar donde reside esa realidad carente de color, de forma, impalpable y visible únicamente para el piloto del alma, el entendimiento; esa realidad que "es" de una manera real, y constituye el objeto del verdadero conocimiento. Y puesto que la mente de la divinidad se alimenta de pensamiento y ciencia pura, como asimismo la de toda alma que se preocupe de recibir el alimento que lees propio, al divisar al cabo del tiempo al Ser, queda contenta, y en la contemplación de la verdad se nutre y disfruta, hasta que el movimiento de rotación la transporta circularmente al mismo punto. Y en esta circunvalación contempla a la justicia en sí, contempla a la templanza y contempla al conocimiento, pero no aquél, sujeto a cambios, ni aquél otro que es diferente al versar sobre los distintos objetos que ahora nosotros llamamos seres, sino el conocimiento que versa sobre el Ser que realmente es. Y tras haber contemplado de igual modo las restantes entidades reales y haberse regalado, de nuevo se introduce en el interior del cielo y regresa a casa. (...)
Esta es la vida de los dioses. En cuanto a las restantes almas, la que sigue mejor a la divinidad y más se le asemeja logra sacar al lugar exterior la cabeza del auriga, y es transportada juntamente con aquéllos en el movimiento de rotación; pero, como es perturbada por sus corceles, apenas puede contemplar las realidades. A veces se alza, a veces se hunde, y por culpa de la fogosidad de los caballos ve unas cosas y otras no. Las demás siguen con el anhelo todas de alcanzar la altura, sumergiéndose al fracasar en su intento y siendo arrastradas en el movimiento circular todas a la vez, pisoteándose mutuamente y embistiéndose, al tratar de adelantarse las unas a las otras. Así, pues, se produce un tumulto, una pugna, un sudor supremo, en el que por impericia de los aurigas muchas quedan cojas, muchas con muchas plumas quebrantadas, y todas, tras pasar por gran fatiga, se van de allí sin haber sido iniciadas en la contemplación del Ser, recurriendo a la opinión como alimento después de su retirada. Y la razón de ese gran afán por ver dónde está la Llanura de la Verdad es que el pasto adecuado para la parte mejor del alma procede del prado que hay allí, y el que con esto se nutre la naturaleza del ala, con la que se aligera el alma.
(...) el hombre debe realizar las operaciones del intelecto según lo que se llama idea, procediendo de la multiplicidad de percepciones a una representación única que es un compendio llevado a cabo por el pensamiento. Y esta representación es una reminiscencia de aquellas realidades que vio antaño nuestra alma, mientras acompañaba en su camino a la divinidad, miraba desde arriba las cosas que ahora decimos que "son" y levantaba la cabeza para ver lo que "es" en realidad. Por ello precisamente es la mente del filósofo la única que con justicia adquiere alas, ya que en la medida de sus fuerzas está siempre apegada en su recuerdo a aquellas realidades, cuya proximidad confiere carácter divino a la divinidad. Y de ahí también que el hombre que haga el debido uso de tales medios de recuerdo sea el único que, por estar siempre iniciándose en misterios perfectos, se haga realmente perfecto. Saliéndose siempre fuera de los humanos afanes y poniéndose en estrecho contacto con lo divino, es este hombre reprendido por el vulgo como si fuera un perturbado, mas al vulgo le pasa inadvertido que está poseído por la divinidad.
(...) Pues, según se ha dicho, toda alma humana por condición de su naturaleza ha contemplado las verdaderas realidades de las cosas, ya que, de no ser así, no hubiera encarnado en este ser viviente. Ahora bien, el acordarse por las cosas de este mundo de aquellas otras no es algo fácil para la totalidad de las almas; no lo es para cuantas vieron entonces por corto espacio de tiempo las realidades de allí; ni tampoco para cuantas tuvieron la mal fortuna en su caída a este mundo de ser desviadas por ciertas compañías hacia lo injusto, llegando a olvidarse así de los santos espectáculos que habían visto en su día. Por ello son pocas las que quedan con suficiente poder evocador. (...) Y no es sino a duras penas, por medio de órganos confusos, como únicamente unos pocos, yendo a las imágenes de aquéllas, contemplan los rasgos genéricos de lo reproducido. Fue posible ver la Belleza en todo su esplendor en aquella época en que en compañía de un coro feliz teníamos ante la vista un beatífico espectáculo, mientras íbamos, nosotros en el séquito de Zeus, (...). Integras también, y simples, y serenas y felices eran las visiones que en el último grado de nuestra iniciación contemplábamos en su puro resplandor, puros y sin la señal de ese sepulcro que ahora llevamos a nuestro alrededor y llamamos cuerpo, estando en él encarcelados como la ostra en su concha.

TEXTO 4 (Platón: República, III, 415 a-c)

Sois pues hermanos todos cuantos habitáis en la ciudad -les diremos siguiendo con la fábula-; pero, al formaros los dioses, hicieron entrar oro en la composición de cuantos de vosotros están capacitados para mandar, por lo cual valen más que ninguno; plata, en la de los auxiliares, y bronce y hierro, en la de los labradores y demás artesanos. Como todos procedéis del mismo origen, aunque generalmente ocurra que cada clase de ciudadanos engendre hijos semejantes a ellos, puede darse el caso de que nazca un hijo de plata de un padre de oro o un hijo de oro de un padre de plata o que se produzca cualquier otra combinación semejante entre las demás clases. Pues bien, el primero y principal mandato que tiene impuesto la divinidad sobre los magistrados ordena que, de todas las cosas en que deben comportarse como buenos guardianes, no haya ninguna a que dediquen mayor atención que a las combinaciones de metales de que están compuestas las almas de los niños. Y si uno de éstos, aunque sea su propio hijo, tiene en la suya parte de bronce o hierro, el gobernante debe estimar su naturaleza en lo que realmente vale y relegarle, sin la más mínima conmiseración, a la clase de los artesanos y labradores. O al contrario, si nace de éstos un vástago que contenga oro o plata, debe apreciar también su valor y educarlo como guardián en el primer caso o como auxiliar en el segundo, pues, según el oráculo, la ciudad perecerá cuando la guarde el guardián de hierro o el de bronce.

jueves, 8 de enero de 2009

LA ÉTICA Y LA FILOSOFÍA POLÍTICA




  1. 1. Ramas dentro de la filosofía
  2. La ética: el concepto de ética. Diferencias entre ética y moral.http://www.xtec.net/~lvallmaj/passeig/etimora2.htm
  3. La axiología: qué son los valores (http://www.xtec.net/~lvallmaj/passeig/explor21.htm), clases de valores (http://www.xtec.net/~lvallmaj/passeig/explor22.htm), los valores morales y sus características( http://www.xtec.net/~lvallmaj/passeig/explor23.htm).
  4. Los valores y la modernidad(http://www.xtec.net/~lvallmaj/passeig/eticami2.htm)
  5. ¿Merece la pena ser moral? (http://www.xtec.net/~lvallmaj/passeig/sermora2.htm)
  6. La filosofía política: escuelas, relación ética-política.

EL PROBLEMA DEL LIBERALISMO ESPAÑOL



La crisis del Antiguo Régimen: EL REINADO DE FERNANDO VII (1814-1833)

Responde con brevedad y exactitud a las siguientes cuestiones:

  • ¿Qué problema planteó el regreso de Fernando VII?
  • Explica en qué consistió el Manifiesto de los Persas. ¿Cuáles fueron los argumentos expuestos por los privilegiados para solicitar la vuelta al absolutismo? ¿A qué crees que se debió, en un principio, la actitud titubeante de Fernando VII?
  • ¿Qué razones crees que permiten explicar el retorno al Antiguo Régimen? ¿Cuáles son los principales problemas a los que tuvo hacer frente Fernando VII y su gobierno?
  • ¿Qué modalidad adoptó la oposición frente a la nueva situación? ¿Cuáles eran los sectores más descontentos?
  • ¿Fue prematura la introducción del liberalismo en España? ¿Se hubiera impuesto sin la intervención francesa?
  • ¿Existía en España una sociedad civil capaz de erigir un orden liberal?
  • El tradicionalismo se mantuvo en toda Europa, pero ¿por qué en España la militancia activa fue tan alta?
  • ¿Qué otras opciones mejores se te ocurren pudieron haberse dado a principios del siglo XIX?
  • ¿Qué razones llevaron al rey a convertirse en un monarca constitucional? Enumera las principales medidas impulsadas por el Trienio. ¿Cuál fue la actitud del rey hacia el nuevo régimen?
  • ¿Por qué Fernando VII designaba a los doceañistas o moderados como presidarios? ¿Qué medidas impulsaron estos moderados, y que al final les acabaría distanciando definitivamente de los liberales que habían protagonizado la revolución (ahora llamados exaltados), para ganarse al rey y a la aristocracia?
  • ¿Qué razones explican el que el liberalismo moderado acabara también granjeándose la enemistad de la Iglesia?
  • ¿Cuáles son las causas de la debilidad del Estado liberal? ¿Por qué los liberales temían a la democracia?
  • Fíjate bien en El fusilamiento de Torrijos y sus compañeros: ¿Cómo aparecen los miembros de la Iglesia? ¿Cómo se retrata a los liberales que van a morir? ¿Quiénes ocupan el papel principal en la representación? ¿Qué símbolos los identifican? ¿Sabes quién fue Mariana Pineda?
  • ¿Qué razones crees que llevaron a la oposición antiliberal campesina-clerical-absolutista a respaldar las proclamas realistas que se desencadenaron el verano de 1822?
  • ¿Por qué en 1823 nadie defendió el régimen liberal? ¿Gracias a qué Fernando VII logró hacerse con las rienda de la situación? Enumera las principales medidas impulsadas por Fernando durante la llamada ominosa década.
  • Una situación tan penosa como en la que se encontraba el país exigía abordar políticas de modernización, pero ¿por qué fracasaron dichas políticas?
  • ¿En qué consistió la revuelta de los malconents (agraviados)?
  • Explica en qué consistió la Pragmática Sanción.

Algunos enlaces de interés: http://www.cervantesvirtual.com/portal/1812/; http://www.1808-1814.org/

miércoles, 17 de diciembre de 2008

PLATÓN O DE LOS IDEALES POLÍTICOS II

El problema del conocimiento en Platón

1. Plan Filosófico. Objetivos de la teoría

Ø Con la teoría de las ideas, Platón halla objetos estables y permanentes para la ciencia. Pero entonces se plante un problema: ¿Cómo conocemos las ideas si pertenecen a otro mundo (mundo sensible)? La solución que Platón propone la lleva a cabo mediante dos conceptos claves: la reminiscencia (recuerdo) y la dialéctica.
Ø La actitud de los presocráticos respecto al conocimiento fue totalmente ingenua: no se preguntaban sobre si lo que conocían respondía a la realidad, y en qué modo lo hacía, o si era posible el conocer y con qué límites. Fueron los sofistas los primeros en preguntare si era posible el conocimiento de la verdad.c Y vimos que su respuesta fue negativa por su relativismo: no existen verdades dogmáticas, sólo opiniones. Por su parte, tanto Sócrates como Platón sostenían que era posible conocer la verdad, lo que las cosas son de modo permanente, más allá de las presencias que captamos por los sentidos. De este modo Platón establecerá una distinción y una gradación entre conocimiento sensible y conocimiento racional o inteligible.

2. ¿En qué consiste el conocimiento?

Ø Platón para explicar el fenómeno del conocimiento y para dar cuenta de cómo podemos pasar del conocimiento sensible al conocimiento inteligible, ofrece a lo lago de sus obras tres explicaciones: una mítica y dos filosóficas. La primera, que parece en el Fedón, es la teoría de la reminiscencia. La segunda, contenida en la República, es la explicación de la dialéctica. La tercera, que se encuentra en el Banquete, es la teoría del amor.
Ø El Amor (éros) es una tensión, afirma Platón en el Banquete, una fuerza que todo ser siente hacia lo que carece. Y de lo que todo ser carece es de belleza, de bien: de perfección. Todo ser, incluidos los seres humanos, desea ser perfecto del mismo modo que la idea de Bien es perfecta. Esa fuerza por lo que todo ser se siente impulsado como su fin hacia el Bien es el amor. Este impulso lleva a los hombres de lo exterior a lo interior, de lo interior a lo superior.

3. Los grados de conocimiento (ciencia y opinión)

4. El mito de la caverna
http://www.xtec.net/~lvallmaj/passeig/platomi2.htm

Ø Se encuentra en el libro VII de la República. En la narración de este mito se sintetiza el pensamiento platónico en torno: al hombre, al mundo de las ideas y al conocimiento de la realidad.
Ø El mito del carro alado y la división tripartita del alma.

5. Paralelismo entre los grados de conocer y los grados de ser (símil de la línea dividida)

NUEVA LÍNEA DEL TIEMPO


El día 12 de diciembre de 2008 la Directora General de Política Educativa, Dña Carmen Martínez Hurtasun, los representantes de la empresa Comex y Manuel Gistain, autor de la idea, han presentado en el Departamento de Educación la herramienta Línea Temporal (http://catedu.es/linea_temporal/) que ya está a disposición de todos nuestros usuarios.Se trata de una herramienta pensada para presentar la línea temporal de la historia de Aragón con referencia a la historia de España y las épocas históricas. Lo que de por sí ya es una novedad y tiene una muy amplia utilidad en el trabajo docente.Pero lo más novedoso es que va a permitir la creación de nuevas línea de tiempo a los docentes que lo soliciten, como un servicio más de los que ofrece CATEDU. En breve se prepará la documentación necesaria para poder realizar esos trabajos y cuando sea posible se podrá solicitar usuarios con permisos para la creación de esas líneas de tiempo.Cada usuario podrá crear sus lineas de tiempo y usarlas en sus clases para explicar o como tarea de los alumnos, Cuando alguno de los trabajos alcance la categoría suficiente, se podrá publicar como una línea más al alcance de todos los visitantes del portal.

domingo, 16 de noviembre de 2008

PLATÓN O LOS IDEALES POLÍTICOS






PLATÓN O LOS IDEALES POLÍTICOS







  1. VIDA (http://www.webdianoia.com/platon/platon_bio.htm)
    i. Los estudios de Platón
    ii. Los viajes de Platón
    iii. La Academia y sus programas


  2. TEORÍAS:

LA TEORÍA DE LAS IDEAS DE PLATÓN

(http://www.webdianoia.com/platon/platon_fil_ideas.htm; http://www.revistadefilosofia.com/13-02.pdf; http://generacionm.blogspot.com/2005/09/la-caverna-de-jos-saramago.html)

  1. Plan Filosófico. Objetivos de la teoría.
  • POLÍTICO: Platón intenta conseguir la reforma del Estado ateniense, que lo consideraba fuertemente deteriorado por la influencia sofista escéptica. Los que gobiernan deben ser filósofos, no por ambición, sino en conformidad con el mundo de las ideas.
  • ÉTICO: Platón, discípulo de Sócrates, mantiene el intelectualismo moral de éste. Así fundamenta la virtud en el saber. Alguien será bueno y justo si conoce las ideas de bondad y de justicia. Las ideas son eternas e inmutables.
  • CIENTÍFICO: La ciencia (epistéme) trata sobre los objetos estables y permanentes. Los objetos sensibles son cambiantes. Por este motivo, la ciencia necesita entonces de la existencia de las ideas.

2. Contexto histórico


3. Formulación y caracterización de la teoría:

  • Aparece en el periodo de madurez en el que escribe Fedón, Fedro y la República.
  • Tesis fundamental
  • Antecedentes de la teoría
  • Concepto de idea.
  • Dualismo cosmológico: caracterización de ambos mundos.
  • Tipos de ideas y jerarquización: las ideas están jerarquizadas, es decir, unas son más importantes que otras en la escala ontológica, y rigen las superiores sobre las inferiores. En la cumbre de todas las ideas aparece la idea de BIEN (causa última de la verdad y causa última del ser de las cosas). Debajo de ella se encuentran las ideas de BELLEZA, JUSTICIA, UNIDAD y SER. Por debajo, las ideas de opuestos: MOVIMIENTO/REPOSO,IDENTIDAD/DIVERSIDAD,IGUALDAD/DESIGUALDAD; más abajo las ideas MATEMÁTICAS (números, figuras geométricas) y después las ideas de las COSAS SENSIBLES (hombre, caballo, mesa, hoja). Por estar jerarquizadas, el conjunto del as ideas forma un SISTEMA que se presenta como clave explicativa del mundo físico y del mundo moral. Por tanto, el conocimiento de las ideas sirve para conocer las esencias, pero también para orientar el comportamiento moral.

4. Implicaciones

5. Revisión y objeciones

  • No comprende la sintaxis filosófica. Fracasa en cuanto se trata de ver lo grande que es el abismo entre lo universal y lo particular.
  • Platón se halla continuamente en confusión, porque no entiende los términos relativos.
  • Según Platón, el conocimiento y la opinión deben referirse a diferentes cuestiones. Según éste lo que en algún momento puede ser tema de opiniones nunca puede serlo de conocimiento.
  • ¿Existen ideas para todas y cada una de las cosas?
  • ¿En qué medida participan o imitan los particulares de sus correspondientes ideas?
  • Para unir el particular con la Idea hace falta una conexión. Esta conexión ¿es una nueva idea?

domingo, 2 de noviembre de 2008

RECOMENDACIÓN DE ALGUNAS LECTURAS DE CURSO








Parafraseando a Alberto Manguel (Diario de lecturas, Madrid, Alianza Editorial, 2004, pág. 9) hay libros que leemos con superficial interés olvidando una página cuando empezamos la siguiente; los hay que leemos con reverencia, otros que sólo ofrecen información y excluyen cualquier comentario nuestro; otros aún que, como nos han gustado durante mucho tiempo de manea íntima, sólo podemos repetirlos palabra por palabra, ya que los conocemos de memoria. Y otros muchos, por fin, que participan de todo lo anterior y que en lugar de provocar nuestro silencio nos exigen que respondamos con una opinión (no olvidéis que leer es un diálogo), una idea, una pregunta, un recuerdo, un deseo... Los libros que os propongo a continuación como lectura de curso espero que sean de estos últimos:




  • CAPRA, Fritjof, La ciencia de Leonardo. La naturaleza profunda de la mente del gran genio del Renacimiento, Barcelona, Anagrama, 2008. Fritjof Capra demuestra que Leonardo fue el «padre (no reconocido) de la ciencia moderna». A partir del examen de más de seis mil páginas de los cuadernos de notas que han sobrevivido, Capra explica que Leonardo abor­dó el conocimiento científico con la mirada del artista. Sus estudios de las formas vivas y de las inertes lo con­vierten en un precursor del enfoque empírico y siste ­mático de la observación de la naturaleza, lo que hoy se conoce como método científico. Las exploraciones cientí­ficas de Leonardo abarcaban un espectro muy amplio. Estudió los patrones de vuelo de las aves para crear al­gunas de las primeras máquinas de volar. Con su conoci­miento de las palancas, las trayectorias y las fuerzas, di­señó armas. Estudió óptica y las funciones del corazón humano. Era un genio de la mecánica, y sin embargo su visión del mundo no era mecanicista, sino orgánica y ecológica. «Hace que nos preguntemos, al igual que Capra, si la historia de la ciencia no habría sido muy diferente de haber sido publicadas las notas en su tiempo y no cua­trocientos años después de su muerte» (Oliver Sacks).
  • CRITCHLEY, Simon, El libro de los filósofos muertos, Madrid, Taurus, 2008.«¿La muerte? No pienso en ella». Si este comentario, atribuido a Jean-Paul Sartre, es cierto, entonces él era único entre los filósofos. Ya que, como Simon Critchley muestra en este original y estimulante libro, la cuestión de qué puede considerarse un «buena muerte» ha sido, desde tiempos muy remotos, la preocupación central de la filosofía.Pero ¿qué hay de las propias muertes de los filósofos? De las 190 que aquí se relatan, muchas son extravagantes, y abundan las historias de locura, asesinatos, suicidio y padecimiento. Heráclito murió asfixiado en el estiércol; Empédocles se zambulló en el Etna esperando convertirse así en un dios; las últimas palabras de Hegel, refiriéndose a sí mismo, fueron: «sólo un hombre me ha comprendido en la vida, y aun él creo que no me comprendió»; Jeremy Bentham se hizo disecar, y se halla, a la vista de todos, en el University College de Londres; Nietzsche sufrió una lenta y estúpida muerte a raíz de haber besado a un caballo en Turín...Desde la autoburla de los maestros zen en los haikus en su lecho de muerte hasta las últimas palabras de los santos cristianos o de los sabios contemporáneos, El libro de los filósofos muertos inspira tanto diversión como reflexión. Como Critchley demuestra con brillantez, observar de cerca lo que los grandes pensadores dijeron de la muerte resulta ser una optimista indagación sobre el significado y la viabilidad de la felicidad humana. Para aprender a vivir hay que saber morir. Puedes leer un fragmento del libro en la siguiente dirección: http://www.casadellibro.com/capitulos/9788430606771.pdf
  • PAYNE, Stanley G., España. Una historia única, Madrid, Temas de Hoy, 2008. A continuación os reproduzco tal cual la crítica que al mencionado libro de Payne le hace el profesor Ricardo García Cárcel (véase el Cultural del ABC, publicado el sábado día 22 de noviembre, pág. 20): " No se si Stanley G. Payne es «el hispanista más prestigioso» como reza el subtítulo del libro que acaba de publicar este historiador. Lo que, sin embargo, es incuestionable es que se trata de uno de los grandes del hispanismo anglosajón. Payne nació en 1934 en Denton, al norte de Texas. A partir de 1955, comenzó a dedicar su investigación a España. Conoció a algunos de los exiliados españoles en Estados Unidos (González López, Eloy Vaquero, González Malo, Joaquín Maurín, Francisco García Lorca?). Maurín lo puso en contacto con Julián Gorkin que, a su vez, lo presentó a Ridruejo. Antes de viajar a España estuvo en París donde conoció a José Antonio Aguirre y a Rodolfo Llopis. Llegó a España en 1959 y su primer contacto en nuestro país fue con Vicens Vives. Después, trató mucho a Juan Linz y Javier de Lizarza. Escribió en la Universidad de Columbia su tesis doctoral sobre la Falange. Volvió a España en 1967 para trabajar sobre el Ejército, tema al que dedicó también un libro. Obra inmensa. Se asentó como catedrático en Wisconsin y desde entonces ha publicado, entre otros libros, La Revolución española (1970); Historia de España y Portugal (1973); El nacionalismo vasco (1974); El fascismo (1982); El régimen de Franco (1987); La primera democracia española: la Segunda República (1933); Historia del fascismo (1995), Franco y José Antonio (1997); Unión Soviética, comunismo y revolución de España (2003) y, por último, los tres libros publicados en La Esfera de los Libros (El colapso de la República. Los orígenes de la Guerra Civil -2005-; Cuarenta preguntas fundamentales sobre la Guerra Civil -2006-; Franco y Hitler. España, Alemania y la Segunda Guerra Mundial -2008-). Una obra, como puede verse, inmensa. El libro que ahora edita Temas de Hoy es una síntesis de lo que han constituido las principales inquietudes de Payne como historiador e hispanista. La primera evidencia es su sutileza a la hora de huir del maniqueísmo simplista. Ni el complejo de superioridad redentorista de algunos hispanistas foráneos ni el paternalismo romántico superficial. Payne aborda todos los problemas de la historia reciente de España, haciéndose permanentemente preguntas que rompen los tópicos y verdades repetitivas, y relativizando la distribución de las responsabilidades, sin apriorismos ni complejos. Valores de la transición. En la tercera parte del libro se dedica a recorrer algunos de los grandes debates historiográficos en torno a la República y a la Guerra Civil, poniendo en evidencia la escasa cobertura de republicanos históricos con los que contó la República, la compleja serie de causas que explican la llegada de ésta (la significación de 1934 y la «tesis de la quiebra» de la República constitucional, las iniciativas para evitar la contienda, la naturaleza del plan de los rebeldes, la explicación exógena?), la dialéc-tica Madrid-Moscú, la conexión de la Guerra Civil con las guerras mundiales, la significación de José Antonio y las peculiaridades del fascismo español, el perfil de Franco o el papel del ejército. Lo más novedoso respecto a la obra ya publicada de Payne quizá sea, en este apartado del libro, sus reflexiones finales sobre la polémica en torno a la memoria histórica, donde cuestiona las tesis que pretenden enterrar los valores de la transición como presunto pacto forzado de olvido y denuncia la sublimación paralela del mito de la República feliz. La segunda característica de la obra de Payne que este volumen permite ratificar es su capacidad para el contraste comparativo que cuestiona el complejo de la excepcionalidad hispánica. Por eso, me parece impropio el título del libro. A mí me ha interesado especialmente, la segunda parte, en la que elabora un ensayo de la Historia de España, donde revisa sistemáticamente no sólo los tópicos tradicionales de lo que él llama el «Gran Relato Nacional» sino las revisiones deconstruccionistas de las últimas décadas. La revisión de la revisión aplicada a la valoración del goticismo, los orígenes de la Reconquista, las relaciones cristiano-islámicas, la Cruzada como ideología nacional, el occidentalismo español, la significación del Imperio y del nacional catolicismo, la interpretación de la decadencia, el valor de la tolerancia y el liberalismo? Barridos los viejos mitos, se entierran también los nuevos: el indigenismo astur, el idilio de las tres culturas, la tibetanización de España, el síndrome de fracaso...Nuevos mitos. Hoy es fácil cuestionar los tópicos clásicos, pero es muy difícil tan sólo matizar los nuevos mitos que la historiografía revisionista ha fabricado a lo largo de las tres décadas de democracia. Payne lo hace con valentía y con extraordinarios conocimientos. Un libro no políticamente correcto, muy de agradecer en los tiempos que vivimos".
  • SARAMAGO, José, El viaje del elefante, Madrid, Alfaguara, 2008. José Saramago, un 'cervantino' admirador de Kafka y Borges, cree que la mejor novela surge de la imaginación y no de las vivencias. Se muestra escéptico con la literatura ibérica, donde apenas ve con el premio Nobel a dos escritores. "Es un libro donde no se notan ni los 86 años ni la enfermedad que he tenido que soportar", asegura Saramago que también confiesa que, sólo por esa circunstancia, la obra tiene ya para él un carácter especial y le ha mostrado que mantiene la vitalidad creativa. "Le han llamado un libro luminoso. Es un libro que no tiene nada de tétrico y podría tenerlo", afirma el autor, para quien su más reciente producción esta "llena de humor" y no refleja nada de lo que pudo pensar, sentir o imaginar cuando, hace un año, una afección pulmonar le obligo a ser hospitalizado en un estado grave. Desde su austero despacho en la sede lisboeta de la fundación que lleva su nombre, el escritor recuerda, ya recuperado, que apenas había escrito 40 de las 260 páginas de esta obra, "una metáfora de la propia vida humana", cuando tuvo que interrumpirla. Su terminación fue "una gran victoria" tanto por el hecho de sanar y poder concluirla como por "decirse a sí mismo que la capacidad creativa no se agotó", admite Saramago al recordar que estuvo "entre esto y aquello, y en algún momento más próximo de aquello que de esto". La obra, que salió este mes en Portugal y se presenta la semana próxima en Brasil, se publica cuando el escritor portugués acaba de cumplir 86 años y conmemora diez de la concesión del Nobel, dos "coincidencias" que le obligan a romper la vida tranquila que le gusta llevar en Lisboa o la isla de Lanzarote. El relato: en el libro -un cuento muy largo y no una novela para su autor- la nobleza, los militares y la Iglesia no salen bien parados y Saramago asegura que su crítica "no la hace de forma gratuita sino porque es necesario desmitificar instituciones, o lo que sea, que se nos presentan como algo sin lo que no podríamos vivir." En la historia del traslado de Lisboa a Viena de un elefante regalado en el siglo XVI por el rey de Portugal al archiduque de Austria, Saramago recurre a esas técnicas narrativas y la obra juega con el papel didáctico del Quijote, "de alguien que tiene algo para proponer, para enseñar". En materia estilística, en "El viaje del elefante", Saramago hace una doble afirmación de sus postulados literarios sobre la figura del narrador, que rechaza de plano, y la función oral y estética de las mayúsculas y los signos de puntuación. "Lo que cuenta no es tanto la experiencia, lo que cuenta es la imaginación, la capacidad de inventar", sostiene Saramago, quien recalca: "Eso es la literatura". Con esta obra, el Nobel luso cree haber resuelto el problema "instituyendo la figura del autor-narrador", que no sólo se limita a contar la historia sino que interviene con comentarios, algunos anacrónicos, y revela que dicta a su antojo en el relato. "Lo mejor que me ha ocurrido -confiesa- es estar veinte años sin publicar nada y prácticamente sin escribir". "Cuando a finales de los 70 vuelvo a la escritura tenía casi 60 años. Con esa edad normalmente la obra de un escritor está hecha, en lo esencial, y yo no tenía nada", sentencia Saramago resumiendo con dureza su producción de entonces. En 1977 el 'Manual de pintura y caligrafía', marca un renacer del viaje literario en el que ahora acaba de completar otra travesía: "La crítica lo tomó como una especie de manifiesto -evoca el Nobel- donde sin que yo me diera cuenta se contenían ya las ideas que serían desarrolladas en las novelas siguientes". Ese recorrido narrativo concluye por ahora en el viaje de miles de kilómetros de un elefante "que no tiene nada que ver con lo que está pasando alrededor suyo", observa el escritor, y una conclusión casi cómica, con "algo de irrisorio", cuando, muerto el animal, le cortan las patas para convertirlas en un ornamento. Sin duda estamos ante un escritor cervantino. Este "cervantino" admirador de Kafka y Borges, cree que la mejor novela surge de la imaginación y no de las vivencias y se muestra escéptico con la literatura ibérica, donde apenas ve con el premio Nobel a dos escritores. Aunque cuesta arrancarle los nombres, el Nobel portugués destaca en el panorama de las letras españolas al extinto Gonzalo Torrente Ballester que "mereció y no tuvo" el galardón y que ni siquiera ve suficientemente reconocido en su propio país. En Portugal "hay quien aspira al nobel desde antes que lo tuviera yo -señala Saramago- y todavía lo espera", pero ve a Gonçalo M. Tavares como el mejor exponente de una nueva generación, "con la que ha regresado la imaginación, la invención, el gusto del idioma, la palabra", y puede conseguir el premio dentro de un par de décadas. "Hay quien dice que yo soy un escritor cervantino -abunda-, digamos que de tercera o cuarta categoría, porque a Cervantes no lo iguala cualquiera". Un capítulo del libro os lo podéis descargar en el siguiente enlace http://www.alfaguara.santillana.es/novedades/
  • JACKSON, Gabriel, Negrín, Barcelona, Crítica, 2008. Si hay algún dirigente republicano denostado (todos lo fueron) hasta la crueldad más insaciable por los vencedores de la guerra civil, éste fue, sin duda alguna, el doctor Negrín. Por su parte, los gobiernos democráticos posteriores a la dictadura no han tenido el coraje --o nunca tuvieron la más mínima intención-- de reivindicar una figura que no hace más que ennoblecerse con el paso del tiempo. El gran historiador norteamericano Gabriel Jackson, que hace 40 años escribió el que, sin duda, fue durante decenios el mejor libro sobre la República y la guerra civil, nos ofrece aquí una visión poliédrica de Juan Negrín como fisiólogo, como médico, como profesor, como lingüista y como gestor financiero. Y nos cuenta cómo el doctor Negrín sacrificó su vida de científico, primero, para consagrarse por entero a la joven República española y, más tarde, para defenderla hasta el fin contra el levantamiento militar. Tanto en su condición de ministro de Hacienda responsable del envío del oro de la República a la Unión Soviética, como en su papel de jefe del Gobierno dispuesto a cooperar con los asesores militares rusos y, sobre todo, a llevar hasta el límite su consigna de "resistir es vencer", la figura de Juan Negrín que se nos aparece aquí de la mano de Jackson, quien no oculta ni minimiza ninguno de sus fallos como ser humano, es no ya la del líder más capaz de todos los de la República, sino también la de un estadista de talla europea que supo ver con mayor lucidez que sus colegas británicos o franceses en qué iban a desembocar las agresiones de Hitler y Mussolini.
  • MÉNDEZ, Alberto, Los girasoles ciegos, Barcelona, Anagrama, 2004. Un capitán del ejército de Franco que, el mismo día de la Victoria, renuncia a ganar la guerra; un niño poeta que huye asustado con su compañera niña embarazada y vive una historia vertiginosa de madurez y muerte en el breve plazo de unos meses; un preso en la cárcel de Porlier que se niega a vivir en la impostura para que el verdugo pueda ser calificado de verdugo; por último, un diácono rijoso que enmascara su lascivia tras el fascismo apostólico que reclama la sangre purificadora del vencido. Son historias de los tiempos del silencio, cuando daba miedo que alguien supiera que sabías. Cuatro historias, sutilmente engarzadas entre sí, contadas desde el mismo lenguaje pero con los estilos propios de narradores distintos que van perfilando la verdadera protagonista de esta narración: la derrota. Premio Nacional de Literatura 2005, Premio de la Crítica 2005, Premio Setenil 2004. Una interesante recensión sobre el mismo podéis encontrarla en http://www.literaturas.com/v010/sec0601/libros/resena-05.htm
  • TODOROV, Tzvetan, El miedo a los bárbaros, Galaxia Gutenberg/ Círculo de lectors, Barcelona, 2008. Tzvetan Todorov quizás sea uno de los intelectuales de hoy con más sentido común, es decir, siguiendo ese espíritu de la Ilustración: uno de los más civilizados. El miedo a los bárbaros es una admirable meditación sobre lo civilizado y sobre lo bárbaro, pero también un ensayo, de gran sutileza, sobre nuestras posibilidades, individuales y colectivas, de entendernos con los otros y desarrollar al tiempo nuestros anhelos desde la doble perspectiva de la ética de la convicción y la ética de la responsabilidad. Bárbaro es quien no reconoce en el otro la igualdad humana, que el civilizado, en cambio, admite. Para el bárbaro la diferencia del otro es una amenaza, para el civilizado (ese heredero crítico de Hume, Rousseau y Kant, por poner tres figuras caras a Todorov), algo que debo aceptar en el horizonte de un marco mayor (el de la justicia, los derechos universales, etc.) y también la característica de mi propia posibilidad. El miedo a los bárbaros no sólo inventa al enemigo sino que nos barbariza. El contexto histórico de las reflexiones de Todorov es el actual: un espacio de choques y relaciones tensas entre las democracias occidentales y el mundo musulmán en primer lugar, pero también de la presencia de inmigrantes de culturas distantes y distintas, de la salvaguarda de los logros institucionales y sociales occidentales y el terrorismo, con su respuesta: la invasión, la guerra. Lejos de situarse en el lugar del bien, nuestro autor sabe que la mejor forma de luchar contra los males ajenos es no imitarlos. Defensor de las diferencias culturales, lo hace siempre sin perder el horizonte de la convicción moral que se articula en los derechos humanos. Creo que el capítulo «La guerra de los mundos» supone una notable aportación en el deslinde entre aspectos religiosos y políticos, entre los límites de la identidad y el reconocimiento de lo que nos une y nos ampara en la diversidad. Ilustración y modernidad. Esta obra se apoya en una rica exploración previa. Todorov ha escrito varios libros que están relacionadas con el anterior: El espíritu de la Ilustración (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores) es una visión crítica que supone la revisión (refundamentación) de los presupuestos en los que se sustenta nuestra modernidad, desde la tecnología y la idea de Europa a la tensión entre la autonomía individual y la finalidad y responsabilidad colectiva. Por otro lado, Todorov se hace cargo de un lugar que ya es común: la Ilustración supuso el inicio de una autoridad a nivel del hombre, no sobrenatural, y el corolario: el desen-cantamiento del mundo o, más filosóficamente, la pérdida del estatuto metafísico para nuestras certezas y creencias. Entre los males, Todorov se hace cargo de la sospecha recaída sobre los ilustrados de que en ellos se halla el fundamento ideológico del colonialismo europeo del siglo XIX y comienzos del XX. La universalidad de los valores sería el concepto invasivo, y de hecho, autores como Lévi-Strauss, añado por mi cuenta, han defendido el relativismo cultural, de manera compleja, es cierto, frente al optimismo, digamos, de un Condorcet. Diferencia. Otro monstruo que se le atribuye a la Ilustración es ser madre de los totalitarismos modernos: sustrayendo el conocimiento de la tutela de la moral y a la verdad, del bien, el hombre erige los valores que cree convenientes en nombre de la razón, de la clase obrera o de la revolución. Todorov cita en este sentido a algunos detractores cristianos del siglo pasado: Eliot, Solzhenitsyn, pero quizás habría que señalar que es una crítica que también se ha hecho, y de manera más rigurosa, desde el pensamiento liberal y desde los desmitificadores del marxismo, desde Berlin hasta Papaioannou. Todorov, que no es relativista, reivindica la herencia ilustrada del reconocimiento del otro en su extrañeza y diversidad, no como instrumento de la encarnación de nuestro ideal sino en cuanto que humanidad común: el cultivo de la diferencia en el reconocimiento de lo que la permite: los derechos humanos. Dicho de otro modo: Todorov lee el legado de la Ilustración dando un valor fuerte a las nociones de autonomía, laicismo, verdad y universalidad. Rousseau. De Rousseau decía Berlin que era el padre del romanticismo, del individualismo, pionero del socialismo, comunismo, liberalismo democrático? También habría que hablar de los tópicos que falsamente se le atribuyen a Rousseau, tal como el de creer en el buen salvaje? Todorov no ignora su influencia y trata de desbrozar este legado en su Frágil felicidad (Gedisa), como antes de ambos hiciera con lucidez Ernest Cassirer. Esta inteligente obrita repasa varias de las ideas del autor del Emilio e ilumina con la vida de Rousseau muchos de los admirables embrollos relativos al ciudadano, el solitario, la moral, la educación individual y colectiva. Una frase admirable del gran padre de todo: «Nuestra más dulce existencia es relativa y colectiva, y nuestro verdadero yo no está por completo en nosotros». Así, tanto Rousseau como Todorov, nos enseñan a desterrar el bárbaro de nosotros mismos.
  • DELIBES, Miguel, El hereje, Madrid, Ediciones Destino, 1998. Hace trece años un asiduo a la tertulia que Miguel Delibes frecuentaba en Valladolid le enseñó un ensayo sobre los luteranos en esa ciudad. De esa "sorpresa" nació en 1998 "El Hereje", la última novela del escritor, que Destino con motivo del 10º aniversario de su publicación. "Quizá la idea -que recrea la historia de un foco protestante en el Valladolid del siglo XVI- nació de una sorpresa", ha desvelado Delibes en una reciente entrevista con Efe, en la que explicaba que la novela se gestó en una tertulia celebrada en Valladolid tres años antes de su publicación. Un día de 1995, un tertuliano, abogado penalista, le enseñó un capítulo que Marcelino Menéndez y Pelayo le dedicaba en su "Historia de los heterodoxos españoles" al foco luterano de Valladolid. Delibes, que cumplió el 17 de octubre 88 años, escribió la novela entre la primavera de aquel año y el 29 de septiembre de 1998, cuando se publicó, y la redactó en Sedano (Burgos), donde tiene una casa, y su domicilio de Valladolid. El Hereje, una de las novelas más largas, densas y complejas que Delibes ha escrito, supuso de alguna forma el arranque de lo que luego sería una prolífica veta: el relato histórico que, como él mismo dice, "ha criado bien". La que, según ha asegurado, es su última novela porque "el escritor se acabó hace diez años en el quirófano", es la única dedicada íntegramente a la ciudad de Valladolid, en la que por primera vez la nombra de forma explícita, en una suerte de pago de cuentas desde el punto de vista afectivo y literario. "De vez en cuando hay que echar un pulso a los deseos" para acometer proyectos literarios de la envergadura de "El hereje", afirmaba Delibes en una entrevista. La novela contiene también alguna de las claves y constantes de su obra, ya que narra la vida de un perdedor, está ambientada en su ciudad natal, la historia no engulle a la ficción y fue escrita entre Valladolid y Sedano, los dos puntos cardinales de su autor.Muy interesante ressulta la entrevista que el pasado sábado día 1 de noviembre de 2009 le hacía el periódico ABC y que podéis leer en la siguiente dirección: http://www.abc.es/20081101/cultura-cultura/dejemonos-franquismo-transicion-constitucion-20081101.html







lunes, 27 de octubre de 2008

HISTORIA DE ESPAÑA: DEL SEÑORÍO A LOS MORISCOS



A continuación te presento la siguiente tarea obligatoria. De los artículos que te propongo deberás examinarte por escrito del texto que tú prefieras. El control sobre dichos artículos tendrá lugar en el próximo examen parcial en el que te examinarás del vocabulario de selectividad. Los textos que te propongo son los que rezan a continuación:




martes, 21 de octubre de 2008

PORTALES DE INFORMACIÓN Y ORIENTACIÓN PROFESIONAL

Para todos aquellos que todavía estáis indecisos y no tenéis claro hacia dónde orientar vuestras vidas en, al menos, los próximos cinco años, a continuación os comentó algunos portales que os pueden resultar de interés:
  • http://orienta.mecd.es/orienta/piop/jsp/index.jsp. Portal del ministerio de educación y ciencia donde podéis encontrar información sobre ¿qué estudiar y dónde estudiar?, orientación profesional sobre distintas profesiones, así como información relativa a la oferta de empleo.
  • http://www.eligeprofesion.org/pro_001.asp?ipag=1 La Guía tiene la aspiración de convertirse en una herramienta que colabore en vuestra elección profesional y que sirva muy especialmente al objetivo de que encaréis vuestro futuro desde una visión igualitaria basada en el único criterio efectivo que toda persona debiera tener en cuenta al elegir profesión: sus propios deseos y aptitudes. Elaborada por el Instituto de la Mujer de la Región de Murcia, cuida especialmente la igualdad de género.
  • http://fp.educaragon.org/index.asp Los que busquéis información sobre formación profesional en Aragón, es de obligada consulta la página web del Gobierno de Aragón. Allí encontraréis información de todo tipo.

Tarea 4º ESO: PRIVILEGIO DE VEINTE


Elabora una breve definición (máximo diez líneas de extensión) de los tres términos que se señalan a continuación:

Acerca del PRIVILEGIO DE VEINTE (http://www.enciclopedia-aragonesa.com/voz.asp?voz_id=10429) podéis leer lo que sigue, así como el correspondiente enlace de la GRAN ENCICLOPEDIA ARAGONESA :

  • Otorgado por Alfonso I a la ciudad de Zaragoza en 5-II-1129, y así llamado porque se prevé que aquélla elija o jure a los veinte mejores hombres. También se le conoce como privilegio del daño por el daño o "tortum per tortum", porque autoriza a los pobladores de Zaragoza para que si alguien les inflige un daño puedan pignorarle y castigarle en Zaragoza, prendándole donde mejor puedan y sin esperar ninguna otra justicia, así como a que no se dejen forzar por ningún hombre, sino que en este caso todos a una le destruyan sus casas y todo lo que tenga en Zaragoza y fuera de Zaragoza.

martes, 14 de octubre de 2008

EL RINCÓN DEL LECTOR (II): LAS GANAS DE ESTUDIAR Y CÓMO CONSEGUIRLAS Y DISFRUTAR CON ELLAS


La curiosidad, las "ganas de saber" constituyen un componente fundamental de la naturaleza humana, pero ¿por qué se resisten a convertirse en "ganas de estudiar"? Para responder a esta pregunta os planteo la lectura de tres libritos escritos en un lenguaje claro y comprensible que nos pretenden enseñar a descubrir el gusto por la investigación y la emoción del descubrimiento, a comprobrar cómo la voluntad y la curiosidad pueden mejorar radicalmente vuestro rendimiento escolar, proporcionando motivaciones para hacer que os apasioneis por el estudio.



  1. PIATTELLI PALMARINI, Massimo, Las ganas de estudiar. Cómo conseguirlas y disfrutar con ellas, Barcelona, Crítica, 2004 (1ª ed., de 1992). Si las ganas de saber constituyen un componente fundamental de la naturaleza humana, ¿por qué se resisten tanto a convertirse en ganas de estudiar? En él se desvelan cuáles son esas claves. En este libro, de lectura obligatoria para alumnos, padres y maestros, Palmarini, uno de los expertos mundiales en problemas de aprendizaje, nos explica con todo detalle los misterios de "las ganas de estudiar" y su aprendizaje. Incluye las claves que pueden mejorar el rendimiento de cualquier estudiante, incluso de los más "pasotas". En todo caso, os adelanto algunos contenidos del libro.


  2. BATTENER ARIAS, Paz et alii, Aprender y enseñar: la redacción de exámenes; Madrid, Machado Libros, 2001. Por más que pensemos en cambiar la enseñanza, parece inevitable que los exámenes escritos sigan cumpliendo una función esencial en los procesos de evaluación. Por ello, este libro se propone dar respuesta a una pregunta básica en la evaluación de la educación, ¿Cuál es el nivel de competencia escrita que logran nuestros estudiantes al final de sus estudios medios? Para ello, en este libro encontraréis las fórmulas para redactar de un modo discursivamente adecuado vuestros exámenes.


  3. CASSANY, Daniel, La cocina de la escritura, Barcelona, Anagrama, 2003. Este libro constituye un verdadero manual de redacción para todos aquellos que escribimos, recogiendo lo más importante de la tradición occidental de la redacción. Es casi como un curso práctico de redacción que Daniel Cassany dirige a cualquier persona que pueda encontrarse alguna vez con la ardua o gratificante tarea (según la ocasión) de llenar con palabras una página en blanco. El autor entabla un diálogo ficticio con el lector para mostrarle la forma más adecuada de buscar, organizar y desarrollar ideas para componer un texto que se ajuste a sus propósitos. Este recorrido por el arte de escribir es facilitado gracias a la gran cantidad de ejemplos, correciones, esquemas..., algunos hechos a mano por Cassany o intercalados en el texto de la obra ( p. ej. pág.149, primer párrafo, pág. 151, tercero y cuarto), que nos ayudan a ver claramente la teoría que se nos está explicando.

A VUELTAS CON EL CONTRACTUALISMO

¿Cómo sería la vida del ser humano si no hubiera leyes ni gobierno? Las teorías contractualistas surgen en el mundo con el ascenso de...