jueves, 3 de noviembre de 2011

FELIPE II (1556-1598)

A continuación os presento una serrie de videos y enlaces que os serán de gran ayuda para prepara el próximo examen. Se trata de materiales que hemos empleado en clase y que, por tanto, debéis trabajar.
Aquelos que queráis conocer de primera mano cómo era la vida de Felipe II os recomiendo la lectura de un artículo de prensa aparecido en El Mundo. En este artículo escrito por el prestigioso hispanista Henry Kamen, se expone una ilustrativa visión sobre la vida de Felipe II, aludiendo a sus diferentes facetas en el ámbito laboral, religioso o familiar.

Por lo que respecta a la política exterior de Felipe II os muestro dos de los documentales vistos y comentados en clase en clase:

ESQUEMA DE SU REINADO



FELIPE II, política internacional



BATALLA DE LEPANTO




LA GRAN ARMADA



Erase una vez el hombre 15 El siglo de oro español 1 a 3






martes, 25 de octubre de 2011

EL MUNDO EXTERIOR según Nigel WARBURTON


Después de haber leído el capítulo IV del libro Filosofía básica de Nigel Warburton responde a las cuestiones que se te plantean a continuación. Recuerda que según el autor del presente artículo, una persona puede vivir sin cuestionarse las ideas sobre la percepción que le brinda el sentido común, pero esta forma de asumir la realidad resulta insatisfactoria. ¿Tú qué opinas?

  1. ¿Qué afirman las teorías escépticas respecto a la evidencia de los sentidos? ¿Qué pretende demostrar el escepticismo filosófico a este respecto?
  2. Partiendo del argumento de la ilusión, ¿son fiables los sentidos? Justifica tu respuesta.
  3. En qué consiste la crítica a dicho argumento. ¿Qué se podría objetar desde el punto de vista escéptico a la contestación a esta crítica del papel desempeñado por los sentidos?
  4. El afirmar que cerece de sentido decir que toda ia mi vida es un sueño, ¿invalida el punto de vista escéptico?
  5. Es posible preguntarse ¿estoy soñando? Justifica tu respuesta.
  6. ¿Cuál es la versión más extrema de la crítica hacia la realidad exterior por parte del escepticismo?
  7. ¿En qué consiste el experimento mental?
  8. ¿Te parece fiable la memoria? ¿Por qué?
  9. ¿Y la lógica? Si los escépticos quisieran ser coherentes con sus propios principios, ¿Qué tendrán que asumir?
  10. Entonces, y después de tanta duda, ¿de qué puedo estar seguro en verdad?
  11. Se te ocurre alguna crítica a la anterior aseveración.
De lo anterior se infiere que en el proceso de conocer se ponen de manifiesto algunas limitaciones en lo que hemos denominado el realismo del sentido común. El argumento de la ilusión, por ejemplo, muestra que no podemos confiar en la información de la naturaleza que proporcionan los sentidos. Ahora bien, el llamado realismo representativo permite superar algunas de estas insuficiencias al afirmar que toda percepción es resultado de una representación interna del mundo exterior.

  1. Explica la respuesta que ofrece el realismo representativo al argumento de la ilusión.
  2. Explica la diferencia entre cualidades primarias y secundarias. En este sentido ¿reproducen las cualidades secundarias los objetos reales? Pon un ejemplo.
  3. ¿Qué problemas plantea el realismo representativo?
  4. Explica la solución que ofrece el idealismo para algunos de los problemas planteados por el realismo representativo?
  5. Qué quería decir Berkeley (1685-1753) cuando afirmaba: "Esse est percipi".
  6. ¿En qué medida este idealismo nos conduce al solipsismo?
  7. Ahora bien, cómo explicar lo bien que se adaptan las experiencias sensoriales a lo que nosotros llamamos objetos físicos? ¿Qué argumenataría un idealista convencido?
  8. ¿Qué es el fenomenalismo? ¿Qué diferencias encuentras entre los fenomenalistas y los idealistas?
  9. ¿Qué crítica se le puede plantear?
  10. Define realismo causal. ¿Qué ventajas ofrece respecto a las otras teorías rivales de la percepción?
TAREA: A partir de lo que has leído debes elaborar un TEMA que contenga una síntesis de las principales teorías filosóficas respecto al mundo exterior y a nuestra relación con el mismo.

VERDAD. DIFERENTES ACEPCIONES DEL TÉRMINO

"Verdad" ha sido y es un concepto utilizado con frecuencia, tanto en el ámbito académico como en la vida cotidiana. Pero es en el ámbito de la Filosofía donde adquiere una especial relevancia. 
Como ha ocurrido con todas las palabras, también la palabra "verdad" ha cambiado su significado con el paso de los siglos. Para saber qué es lo que quiere decir un filósofo cuando lo utiliza es necesario ubicar al autor en su contexto histórico y al concepto "verdad" dentro del contexto total del pensamiento del autor de que se trata.
En el siguiente cuadro presentamos algunas de las acepciones de "verdad" refiriéndolas a la etapa de la historia de la Filosofía en que surgieron. Pero se debe aclarar que, dado que la historia de la Filosofía se parece más a la de la Música que a la de la Ciencia —según afirma Jaspers—, las diversas acepciones siguen vivas, ninguna ha sido dejada de lado completamente.
Filosofía Antigua
La verdad 
como realidad
"Verdadero" es lo que permanece, lo inmutable, lo que siempre es de la misma manera. Lo cambiante es meramente aparente. La verdad es la idea (Platón) o la forma (Aristóteles) que se halla oculta tras el velo de la apariencia. Ella es lo realmente real, lo que más merece el nombre de "ser". 
La verdad como adecuación del intelecto a la cosa
Un enunciado es verdadero si lo que dice se corresponde con aquello de lo que se habla, si hay "adecuación del intelecto a la cosa", entendida esta última de un modo realista, como la cosa en sí, existente más allá del sujeto e independiente de él.
Filosofía Medieval
El "trascendental" 
verdad
Considerado en relación al intelecto, todo ente es verdadero. En este sentido decir que algo "es" o decir que "es verdadero" es lo mismo. "Verdad" y "ser" se equiparan. Por eso se dice que "verdad" es uno de los "trascendentales" del ser. A esta acepción del término verdad se la denomina "verdad metafísica" o "verdad ontológica".
La verdad "lógica"
A la verdad entendida como "adecuación del intelecto a la cosa" los medievales la denominan "verdad lógica".
Filosofía Moderna
La verdad
como evidencia
El intuicionismo racionalista, buscando un conocimiento seguro, rechaza como falso todo lo que no se presente a la conciencia con una certeza absoluta. Su verdad modélica es la afirmación «Pienso, existo» de Descartes, que no se apoya en un razonamiento sino en una intuición clara y distinta que le otorga una evidencia inmediata.
La verdad como construcción del sujeto
El objeto de conocimiento, el fenómeno, es construido por el sujeto a partir del caos de impresiones proveniente de la experiencia. El sujeto posee a priori (antes de la experiencia) formas puras de la sensibilidad (espacio y tiempo) y categorías vacías del entendimiento (substancia-accidente, causa-efecto, etc.) y con ellas ordena los datos caóticos de los sentidos. La verdad es intramental y la cosa en sí ("la verdad metafísica", referida al noúmeno) permanece incognoscible.
Filosofía Contemporánea
La verdad como adecuación entre lo mentado y lo dado
La verdad es la adecuación entre lo "mentado" y lo dado, que no es la cosa real, el ente existente en sí, sino el fenómeno. El conocimiento y la verdad se dan en un plano "trascendental" o "puro", equidistante tanto del realismo —que hace hincapié en el objeto— como del idealismo —que pone el acento en el sujeto—. La Fenomenología toma lo dado tal como se presenta al sujeto, sin pretender ir más allá. 
La verdad como utilidad
Es verdadero lo que es "expeditivo" en nuestro modo de pensar, lo que introduce un "beneficio vital" que merece ser conservado. El concepto "verdad" se aplica a las ideas según sea su utilidad y no a los objetos: no rige en el plano metafísico.
William James


Por otro lado, la experiencia y el paso del tiempo también nos han enseñado que no siempre es fácil hacerse con la verdad de "todas" las cosas; que muchas veces tenemos que conformarnos con verdades parciales; y que en otras muchas ocasiones hemos caído en errores, bien porque nos habíamos precipitado en el juicio, o no habíamos inspeccionado bien el objeto, o porque quizás esa realidad que deseábamos conocer excedía, sobrepasaba, nuestra capacidad de comprensión.
El hombre normal, el hombre corriente que utiliza el sentido común, ante la experiencia del error se hace precavido, se hace prudente en sus juicios, pero no pierde el íntimo convencimiento de que es capaz de conocer con verdad. Es decir, no desespera de su facultad de entender, ni tampoco niega la verdad que hay en las cosas. No se repliega sobre sí mismo diciendo que él ya tiene "su" verdad y que no necesita mirar al mundo para saber cómo es; ni afirma que las cosas son siempre como él las piensa y punto. Hacer eso sería el suicidio de la razón pero, no es menos cierto que es una actitud bastante frecuente hoy en día, quizás porque es cómoda que obliga a nada o a muy poco. 

A pesar de lo ya comentado, quizás dudes y te estés planteando si no sería posible que todos nuestros conocimientos fuesen un error, es decir, que siempre nos equivocásemos en nuestros juicios. Pues bien, míralo de este modo: si eso fuese así, si todos nuestros juicios fuesen siempre erróneos, entonces tú no podrías estar planteándote ahora mismo esta cuestión ya que no tendrías experiencia del error como tal. Precisamente puedes plantearte esta hipótesis porque tienes experiencia del error, y la tienes por el contraste que supone su comparación con otras experiencias que también tienes: las del conocimiento verdadero o que se corresponde a la realidad.

Y del mismo modo, evidentemente, sabemos que, debido a la limitación de nuestro entendimiento y la finitud de nuestra existencia, no podremos llegar a conocer toda la verdad de absolutamente todas las cosas; pero que nuestro conocimiento sea limitado o parcial no significa que sea incierto o falso. Es decir, del hecho de que una persona no llegue a conocer la realidad de una forma completa o exhaustiva, no puede deducirse de ahí que, al alcanzarla sólo parcialmente, no lo haga con verdad.

Siempre nuestra ciencia será finita, limitada, pero no por ello falsa. Por tanto, que nuestro conocimiento de la verdad se pueda perfeccionar o ampliar no significa que sea esencialmente falso. No hay que confundir la limitación del entendimiento con su fiabilidad. El conocimiento de lo real es limitado, pero ello no significa que sea relativo.



TEMA 2: LA FILOSOFÍA COMO RACIONALIDAD TEÓRICA

A continuación os propongo el visionado de una serie de videos emitidos en un programa de televisión ENCUENTRO, dedicado a la Filosofía en cuanto ciencia de la totalidad de las cosas, la historia de los desarrollos históricos de los cuales los filósofos forman parte. En estos videos se abordan temas como la filosofía idealista o subjetivista.


La filosofía corta la cabeza de Luis XVI (1 de 3)



La filosofía corta la cabeza de Luis XVI (2 de 3)



La filosofía corta la cabeza de Luis XVI (3 de 3) 



Filosofía aquí y ahora. Colón descubre América; Descartes, la subjetividad. Parte 1


 Filosofía aquí y ahora. Colón descubre América; Descartes, la subjetividad. Parte 2



Filosofía aquí y ahora. Colón descubre América; Descartes, la subjetividad. Parte 3





El giro epistemológico moderno: la subjetividad trascendental

En el acto de conocimiento intervienen además del objeto percibido, los elementos a priori de la sensibilidad y el entendimiento (llamados principios trascendentales). Dichos principios son condiciones de posibilidad del percibir y del conocer. Así pues, el conocer es una composición: experiencia + elementos a priori.

Estos elementos a priori son previos a todo lo real, da experiencia y se aplican en el acto de conocer. Así pues la subjetividad trascendental está constituida por los elementos a priori de la sensibilidad y del entendimiento humano. Estos elementos a priori o trascendentales son aquellos principios o conceptos previos a toda experiencia y que se aplican a la experiencia en el acto de conocimiento.

La subjetividad trascendental define las condiciones de posibilidad del conocimiento. Aquello que denominamos realidad física o exterior, es una composición de aquello que, proveniente del exterior afecta a nuestros sentidos y de aquello otro que pone nuestra subjetividad en el acto de conocimiento.

De todo lo anterior se infiere que el sujeto que conoce ocupa un papel determinante, central en la determinación de lo real, dando forma al objeto percibido y organizando y relacionando todas esas percepciones. Así pues, si preguntásemos si la realidad trascendental puede modificarse sobre esta cuestión existen diferentes posiciones. El falsacionismo crítico de Popper negaría tal posibilidad (los elementos trascendentales son ahistóricos y universales). Pero no así la Escuela de Frankfurt o la hermenéutica. En ningún caso elegimos la forma de nuestra subjetividad trascendental, ésta viene determinada por la historia y la sociedad (prejuicios).

lunes, 17 de octubre de 2011

EL SABER TEÓRICO: VERDAD Y REALIDAD

VERDAD Y REALIDA

EL MITO DE LA CAVERNA: En los siguientes videos tienes información sobre El mito de la caverna que propone Platón.







La siguiente presentación pone de manifiesto que nuestro conocimiento de la realidad viene condicionado por nuestros sentidos y, por tanto, la realidad conocida no se identifica con la realidad.

A MODO DE EPÍLOGO

jueves, 22 de septiembre de 2011

LOS PRESOCRÁTICOS: A MODO DE CONCLUSIÓN

A continuación os traigo a colación una serie de reflexiones del profesor José Sánchez-Cerezo de Lafuente (Cuadernos de Filosofía) al hilo de lo comentado en clase.

Es difícil apreciar en toda su magnitud la importancia de los pensadores presocráticos en la historia de la filosofía y en la historia de la humanidad. Ellos fueron los primeros en abrirse camino en la indagación racional de la realidad y su fecundidad fue tal que en su filosofía se encuentra en germen la mayoría de los problemas filosóficos a los que se enfrenterán los filósofos siglo tras siglo. 


Los textos que nos han llegado han sido apenas unos fragmentos de lo que fue en realidad una labor inmensa. Desgraciadamente, tampoco la historia posterior ha favorecido la pronta recuperación de estos pensadores. Al igual que en otros ámbitos de la cultura antigua, como la literatura, la historia, la geografía, etc., en muchos casos sólo nos han llegado los títulos de las obras que fueron escritas: De la disposición del sabio , De lo que hay en el infierno , De la bondad , De la tranquilidad del ánimo , De la diversidad de las arrugas , Del ritmo y la armonía , Causas de las cosas intempestivas y tempestivas , De la pintura (por mencionar tan sólo algunos de los títulos que se le atribuyen a Demócrito), títulos que nos dan una idea de la riqueza cultural que floreció en la antigua Grecia. 


Estos pensadores fueron audaces, críticos, apasionados y, por lo que nos ha llegado hasta nosotros, dotados de una inmensa curiosidad. Cuando constatamos el número de personalidades tan sobresalientes que destacaron durante un período tan corto y en un espacio tan reducido, no podemos por menos que recordar aquel error de Burnet, el "milagro griego", con cierta indulgencia, pues sin duda la explosión cultural, social y política del mundo griego es un fenómeno único en su intensidad, vastedad y repercusiones de cara a la cultura occidental y al desarrollo de la humanidad. Al igual que la literatura de Homero nos habla hoy con fuerza y reconocemos en ella, sobre todo en la figura de Ulises-Odiseo, representante de la civilización frente al ideal heroico que muestra Aquiles en la Ilíada, reconocemos, decía, un ideal y una forma de ser humano sumamente atractiva, en la que la curiosidad y la inteligencia son rasgos fundamentales, en la misma medida el pensamiento de la antigua Grecia, comenzando por el de los presocráticos, nos ha marcado y se ha convertido en uno de los pilares de nuestro mundo intelectual e incluso emocional. En cierto sentido, todos somos griegos, todavía, veintisiete siglos después. 

APÉNDICE: TEXTO DE PAUL FEYERABEND EN TORNO A LAS DISTINTAS INTERPRETACIONES DE LOS PRESOCRÁTICOS. 

En este apartado incluimos un texto de Paul Feyerabend, filósofo de la ciencia que escribió fundamentalmente durante la segunda mitad del siglo XX, famoso especialmente por sus escritos polémicos con respecto al pensamiento del momento en torno al funcionamiento de la ciencia y las relaciones de ésta con la sociedad, la historia y cualquier otro aspecto. En esta ocasión Feyerabend muestra como un mismo texto de un filósofo presocrático, Jenófanes, es interpretado de muy diversa forma. Feyerabend expone en los últimos párrafos su propio punto de vista sobre la cuestión: 

LOS DIOSES (4º apartado, dentro del segundo punto de la Introducción, relativo a Jenófanes, en la obra de Paul Feyerabend, "La conquista de la abundancia. La abstracción frente a la riqueza del ser" Ediciones Paidós Ibérica, S.A. Barcelona, 2001. pgs: 75-79). 

"La teología de Jenófanes consiste en una parte negativa que prolonga su crítica de los pre¡uicios del pasado y en afirmaciones positivas relativas a al naturaleza de las cosas divinas. Algunos autores presuponen que hizo estas afirmaciones de un modo especial, con ayuda de un instrumento, que después se llaman prueba o de la buena voluntad de os de la audiencia".

La crítica de Jenófanes de las ideas tradicionales, aparece en los siguientes fragmentos: 

"Homero y Hesíodo han atribuido a los dioses todo
cuanto es vergüenza e injuria entre los hombres,
y narrado muy a menudo acciones injustas de los dioses,
robar, cometer adulterio y engañarse unos a otros.
Pero los mortales creen que los dioses han nacido
Y que tienen vestidos, voz y figura como ellos.
Pero si los bueyes, caballos y leones tuvieran mano
O pudieran dibujar con ella y realizar obras como los hombres,
Dibujarían los aspectos de los dioses y harían sus propios cuerpos,
Los caballos son semejantes a los caballos, los bueyes a bueyes,
Tal como si estuvieran la figura correspondiente a cada uno.
Los etíopes dicen que sus dioses son de nariz chata
Y negros; los tracios que tienen ojos azules y pelo rojizo. 



He aquí lo que los escritores modernos dicen sobre estos versos. Guthrie habla de un "criticismo destructivo". Mircea Eliade, quien por otro lado es un señor inteligente, elogia el "criticismo agudo de Jenófanes". Popper interpreta los fragmentos como "el descubrimiento de que las historias griegas sobre los dioses no han de tomarse en serio porque representan a los dioses como seres humanos", mientras que Fritz lee en los versos y en las ideas positivas de Jenófanes una expresión de una "idea más pura y elevada de Dios." 

Cierto es que los comentarios de Jenófanes suenan de manera excelente cuando quien los lee es un intelectual moderno progresista. Pero éste no era el objetivo de los mismos. Jneófanes hablaba a sus contemporáneos y no a Sir Kart. ¿Cómo reaccionaron sus contemporáneos y qué pudieron haber alegado a su vez los defensores de la tradición?
No resulta fácil responder a esta pregunta. La religión popular mantuvo su influencia durante un tiempo considerable. La divinidad abstracta de Jenófanes habría proporcionado muy poco consuelo a aquellos que esperaba respuestas específicas de rituales concretos. Además, la religión popular estaba mucho más dividida que en la versión homérica. Pueblos diferentes adoraban a divinidades distintas, e incluso a versiones distintas de Zeus que cuidaban de sus modos de vida diferentes. Nuevos dioses se sumaron de buena gana al panteón existente sin que se produjera ningún intento de síntesis o de eliminar lo que contemporáneos más intolerantes podían considerar como contradicciones. Así, un ferviente defensor del pluralismo religioso hubiera podido replicar con facilidad que, siendo entidades tribales, los dioses, como los reyes, se parecían en verdad a sus súbditos. "Estás en lo cierto Jenófanes", pudo haber dicho, "nuestros dioses se nos parecen y con frecuencia actúan como nosotros. Después de todo son nuestros dioses. Pero ¿qué te ha hecho pensar que eso es algo criticable?" 

Por otra parte, tenemos la presunción, también presente en ciertos momentos de religión popular, de que los dioses locales son de alguna manera superiores al resto. La tendencia general hacia la abstracción reforzó este elemento a la par que debilitaba las diferencias más específicas. Gilbert Murria atribuye este proceso a las guerras y los viajes. Al echar en falta a los dioses que habían dejado atrás los griegos descubrieron dioses similares en todas partes y los "reconocieron", es decir, acentuaron las similitudes sobre las diferencias. Esto amplió el alcance (= poder) de los dioses pero disminuyo su humanidad: "fusionándose o rebautizados (los dioses se volvieron) menos vívidos y definidos." Poco a poco las nociones generales se impusieron a las imágenes más específicas de períodos anteriores. 

Esto se deduce claramente de las ideas positivas de Jenófanes sobre Dios, o de su "teología": 

"Un único dios, el supremo entre dioses y hombres,
ni en figura ni en pensamiento semejante a los mortales.
Permanece siempre en el mismo lugar, sin moverse,
Ni le conviene emigrar de un lado a otro
Todo él ve, todo él piensa, todo él escucha.
Pero sin trabajo, con la sola fuerza de la mente hace vibrar todas las cosa"

Resulta interesante rastrear el efecto que esta doctrina tuvo en la Antigüedad. Poseemos citas de frases clave en Esquilo y un comentario de Timón de Fliunte, un discípulo de Pirro el escéptico. Timón escribe: 

Jenófanes, modesto a medias y censor del engaño homérico, hizo al Dios, no antropomórfico, igual por todas partes,
Inmutable, íntegro y más inteligente que la inteligencia. 

"Muy distinto de los humanos" llama Timón al dios de Jenofanes -y él ¿ella? ¿ello? Es realmente inhumano no en el sentido que había establecido el antropomorfismo, sino en el sentido totalmente de que ciertas propiedades humanas como el pensamiento, la visión, el oido o la previsión se han incrementado de forma monstruosa mientras que otras, compensatorias, como la tolerancia, la simpatía o el dolor han sido eliminadas". "permanece siempre en el mismo lugar, sin moverse" -como un rey o un alto dignatario bien asentado para el cual no le conviene emigrar de un lado a otro"-. Estamos en presencia no sólo de un ser que trasciende a la humanidad (¿y debe ser por lo tanto admirado?) sino de un monstruo mucho más terrible de lo que nunca soñaron ser los algo inmorales dioses homéricos. A éstos todavía se les podía comprender, hablar, tratar de influir en ellos, engañarlos alguna que otra vez, impedir acciones no deseadas de parte suya mediante ruegos, ofrendas, argumentos. Existían relaciones personales entre los dioses homéricos y el mundo que gobernaban (y que con frecuencia perturbaban). El Dios de Jenófanes que aún no tiene rasgos humanos , pero aumentados de manera grotesca, no permite ese tipo de relaciones. Inmóvil, ejercía sus efectos. El olimpismo en su forma más filosófica y, por ende, moralizada, tendía a convertirse en una religión de temor, una tendencia que se refleja en el vocabulario religioso. En la Ilíada no hay una palabra que designe el "temor a Dios". 

Resulta extraño y de alguna manera sobrecogedor ver con qué entusiasmo muchos intelectuales, entonces y ahora, han aceptado a éste y otros monstruos, considerándolos como los primeros pasos hacia una interpretación "más sublime" del ser. No obstante, no hay que culparlos de ello. La idea estaba "en el aire". Sólo un compromiso muy fuerte y articulado emocionalmente con los modos tradicionales de vida pudo haberla evitado. La gente común, en las áreas rurales particularmente, tenía un compromiso de esta clase. Los intelectuales, gente urbana que despreciaba lasa costumbres convencionales, y cuya relación con el estrato inferior de la humanidad no fue nunca íntima, carecían de ese compromiso. Les faltaba la capacidad para preservar la abundancia que le había sido confiada a ellos y a sus contemporáneos.

A VUELTAS CON EL CONTRACTUALISMO

¿Cómo sería la vida del ser humano si no hubiera leyes ni gobierno? Las teorías contractualistas surgen en el mundo con el ascenso de...